Productividad_1

La historia de las microfinanzas se ha popularizado a partir de 1983, cuando el Premio Nobelde la Paz Muhammad Yunus crea en Bangladesh en banco Grameen para generar instrumentos de crédito a la población con pobreza económica de su país. A decir del propio Yunus, los pobres no tenían acceso al crédito precisamente por el hecho de ser pobres, pero pudo demostrar que a pesar de su insolvencia, los pobres eran gente de confianza que asumían sus compromisos. Lo anterior era más palpable cuando los créditos se destinaban a mujeres.

En 2002, Yo Quiero Yo Puedo (IMIFAP) emprende su primer programa de ahorro y microfinanzas para comunidades marginadas. A partir de la creación del programa de microfinanzas y ahorro comunitario, se han establecido sistemas de ahorro donde los grupos de ahorradores denominados bancos comunitarios comienzan el emprendimiento de proyectos productivos apuntalados con sus propios recursos. De esta experiencia se han desprendido diversos proyectos productivos que dieron paso a la constitución de microempresas.

Por definición, microfinanzas se refiere a los programas de financiamiento para clientes de bajos ingresos. Hablamos de microcréditos cuando los servicios financieros están determinados para clientes que invierten en algún proyecto que le permitirá generar ingresos.  Con los programas Yo quiero Yo puedo, se han generado procesos locales de desarrollo en donde el objetivo central es el rompimiento del ciclo de la pobreza económica a partir de la reducción o eliminación de barreras psicosociales como son el miedo, la pena y la culpa entre otros. A partir de talleres vivenciales de formación, se pretende que los participantes se vuelvan agentes de cambio y que desaten procesos organizativos y proyectos de bienestar social.

El programa de microfinazas de Yo quiero Yo puedo implica la formación de organizaciones  para la constitución de grupos de ahorro y crédito llamados “bancos comunitarios”. El banco comunitario es un pequeño grupo de 10 a 30 socios. Generalmente se componen de familias extendidas y vecinos de la misma comunidad. El proceso formativo inicia con el acta constitutiva del banco y la elaboración de su reglamento interno donde los socios deciden el monto de ahorro semanal, la tasa de interés y el nombre del banco. El ahorro mínimo debe ser de $20 semanales y los ciclos de ahorro se cierran a las 16 semanas, que es también el periodo de duración de la administración del comité (presidente, secretario y tesorero). Al finalizar el ciclo se hace un cierre del ejercicio y un corte de caja. Los socios deciden libremente si permanecen en el banco y de la misma forma, determinan el destino que darán a sus ahorros e intereses generados. Se nombra a un nuevo comité a quien se le confían los ahorros de los socios y se entrega la cartera de créditos, si hubiere, para su seguimiento y cobranza.

Hemos observado que las microfinanzas comunitarias a este nivel resuelven problemas de liquidez local. Los créditos solicitados generalmente son destinados a la compra de alimentos, artículos escolares y para satisfacer una necesidad repentina de efectivo como en caso de gastos derivados del curso de una enfermedad en la familia. En menor escala, se otorgan microcréditos para el emprendimiento de una actividad productiva, para lo cual se aplica el mismo mecanismo y reglas de financiamiento.

Una vez que un banco comunitario está en funcionamiento, el proceso de formación fortalece el trabajo organizativo lo que resulta en que los ahorradores puedan emprender un negocio que resuelva no solo una necesidad económica de manera constante, sino también que atienda una necesidad sentida en la comunidad. Desde el inicio del planteamiento del negocio, los grupos están conscientes de la responsabilidad social que deben cubrir. A partir del conocimiento local, los grupos plantean oportunidades de negocio que resuelvan carencias locales pero además que disminuyan problemáticas sociales como la falta de alimentos, deterioro ambiental o bien, que fortalezcan las expresiones culturales. El hecho de que la microempresa se genere dentro de un grupo de ahorro, permite que los emprendedores tengan una experiencia previa de trabajo en equipo, manejo de efectivo y que hayan establecido mecanismos de control y manejo de conflictos internos. Estas son habilidades deseables que favorecen el florecimiento de las actividades productivas en organización.

Por Msc. Víctor Mendoza García

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